Decir, que el manejo de Gobierno tras el 18 de octubre de 2019 y la pandemia del coronavirus a simple vista deja mucho que desear. No es novedad para ningún oído y ya parece una frase hecha para justificar los errores y la baja reputación que merece esta administración en particular. Sin embargo nos parece interesante analizar desde el punto de vista de la comunicación y de cómo esta puede prevenir crisis y mejorar la reputación.

Sin duda, tenemos una crisis política representada con más del 90% de desaprobación. Cualquier empresa o marca con este número podría decir que está al borde de una quiebra y que merece un “refresh”. Este Gobierno no ha estado ajeno a ello, instituciones como Carabineros tampoco, pues hay que verlas tal cual y como son, entidades o empresas que carecen de liderazgo, de estrategias claras, de equipos de trabajo cohesionados con funciones bien definidas  y por sobretodo, con canales de comunicación expeditos y eficientes.

Las empresas, entidades, organizaciones o marcas, deben cuidar muy bien sus canales de comunicación y estar informándose constantemente de lo que pasa en su industria, de lo contrario nos enfrentamos a desastres de “dimes y diretes, que de dije o no te dije”, que lo único que provocan son más quiebres en la institucionalidad de la organización -sin importar su origen-.  

La semana pasada, comenté sobre el desacierto de la vocera de Fedetur, quien habló de protocolos que todos sabemos que han sido inexistentes, para el control de las fronteras frente al Covid 19, y días más tarde, el propio Minsal, anunció nuevas medidas para el control de acceso en el aeropuerto, evidenciando la poca claridad que tiene la industria del turismo, frente a los protocolos y controles de PCR que siempre fueron aleatorios y que a partir del 31 de diciembre recién pasado se exigiría una cuarentena obligatoria de 10 días, aún cuando el PCR sea negativo, lo que deja a interpretación de que el rubro del turismo no está preparado -y quizás tampoco cuenta con los protocolos- para recibir a los pasajeros este 2021 cuidando la salud de ellos y de quienes trabajan en la industria.

En la misma línea de los canales de comunicación, me detengo en la frase del alcalde de Algarrobo -que al más estilo Bachelet- sostuvo en una entrevista el día de hoy  que “se enteró por la prensa” sobre los permisos de vacaciones anunciado por gobierno. Esto si bien puede ayudar a reactivar la economía de la comuna, se torna un problema, ya que al no haber coordinación previa no se puede generar una estrategia para ver los alcances y limitaciones que tiene esta medida en cuanto al cuidado de las personas frente al Covid, y hoy, sobre la marcha deberán prever “medio a tontas y a locas” como prepararse para recibir a la oleada de personas que llegarán al litoral, lo que podría provocar un aumento sustancial de contagiados.

Si lo analizamos desde ese punto de vista, el gran error del Gobierno, en su último año de gestión, ha sido el pésimo manejo en sus canales de comunicación y falta aparente de una estrategia que incluya a todos los stakeholders, generando desinformación en la ciudadanía que se transforma en un malestar colectivo que evalúa la reputación del Estado por el suelo, otorgándole tan solo un 7% de aprobación para su gestión, el más bajo en la historia de nuestro país. Esto mismo es lo que les pasa a las empresas cuando se autogestionan y no cuentan con un equipo o un asesor comunicacional que los guíe en la manera de establecer los mensajes de su core business.